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Milani, Hebe, Estela y el kircherismo

Hebe y Milani

“No hubo errores, no hubo excesos: son todos asesinos los milicos del Proceso”, decía una consigna que, casi con seguridad, Estela de Carlotto habrá gritado con todas sus fuerzas. Ahora parece que no era tan así…

“Nunca lo apoyamos a este hombre cuando en su momento se denunció sus actos durante la dictadura”, dice la titular de Abuelas de Plaza de Mayo una vez que se ha consumado la detención de César Milani por su actuación durante la dictadura militar.

Vele recordar: cuando el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner propuso su ascenso a jefe del Ejército y el voto Frente para la Victoria lo avalaba en el Senado, hasta Horacio Verbitzky recordaba en Página 12 que la actuación de Milani en un centro clandestino de detención era cosa juzgada.

No obstante, Hebe de Bonafini, ya en su total adaptación al gobierno y al Estado, se abrazaba al ya teniente general, le daba su bendición y se fotografiaba para la historia; Estela, en tanto, señalaba entonces: “Hay miles de personas que están en el ‘Nunca Más’ de La Rioja  y no todas son genocidas”.

Nadie puede alegar su propia ignorancia o, si se quiere, su estupidez, dice uno de los principios que rige al sistema judicial; sin embargo, Estela sale ahora a decir que “nunca lo apoyamos…”, queriendo borrar con el codo lo que sostuvo con palabras y acciones.

Dos destinos, el de Hebe y el de Estela, que encarnado en otrora verdaderas luchadoras contra la dictadura y por los derechos humanos, parece trágico a cualquier oído, a cualquier sensibilidad.

Eso también se lo debemos al kirchnerismo.


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